Tres novelas. La caída de los mundos azteca y maya. En las lenguas de quienes lo vivieron.
La Serpiente Emplumada no es una conquista contada desde un solo punto de vista. Sigue a dos linajes entrelazados — uno ibérico, otro mesoamericano — mientras sus mundos colisionan a lo largo de la caída de las civilizaciones azteca y maya, desde el asedio de Tenochtitlan hasta los últimos bastiones de las tierras bajas mayas. La trilogía se mueve entre la lengua de los conquistadores y las lenguas de los conquistados, sin dejar que ninguno de los dos hable en solitario.
Esta es historia escrita desde el suelo: soldados que no eligieron las guerras que libraron, sacerdotes que reconciliaron la fe con la atrocidad, y personas que navegan una colisión de mundos que ninguno de los dos llegó a comprender del todo. La serie se apoya en hechos históricos reales, meticulosamente investigados — los mismos acontecimientos, la misma línea temporal — reimaginados a través de personajes que los vivieron de cerca, preguntándose qué queda de dos mundos obligados a converger bajo un orden nuevo, y qué le cuesta a quienes cargan con esa memoria hacia adelante.
Es el primer acto de La Saga de La Bandera Rota: el primer giro de una rueda que seguirá girando durante quinientos años.
El hijo de un rebelde sobrevive a la caza de los últimos musulmanes de Granada, las Guerras Italianas, la brutal encomienda de Cuba y la Matanza de Cholula.
PróximamenteTenochtitlan cae. Una ciudad se ahoga en su propia sangre y un nuevo mundo nace de las ruinas del antiguo.
PróximamenteHonduras. La resistencia maya. La conquista nunca fue una sola historia — fueron mil, cada una con su propia cuenta pendiente.